La revolución de la inconsciencia

En 2011 decidimos que el uno de enero era el día de la revolución. Y así, mientras mucha gente escribe sus propósitos de año nuevo, nosotros los camuflamos detrás de un post. Y la bola de nieve va creciendo…


2011 fue el año de la revolución del folio en blanco, para que “cada uno empiece su propia historia“. En 2012 llegó la revolución de las ideas, reivindicando el papel de los raros. En el año 2013 planteamos la revolución del fondo y la forma, para que el conocimiento vaya de la mano de la acción. Para el año 2014 pusimos en marcha una revolución con un mapa, para no dar ni un paso atrás y tener claro el rumbo (el destino es otra cosa). ¿Y cómo iban las cosas?

La respuesta fue la revolución del año 2015, en la que propusimos un escape, una reacción para cuando los planes salen mal. Y volvimos a lo básico, y por eso los valores fueron los protagonistas de la revolución de 2016. Y aunque se vean molinos al final del camino, el miedo se quedó a un lado en la revolución de 2017. Y por si alguien se aburre, la revolución de 2018 fue totalmente improvisada. Menudo recorrido: ocho años de revoluciones, la mayoría sin final, pero con muchas ganas.

La idea para la revolución de 2019 tiene su origen en una viñeta de Máximo que publicaba El País en 1997. ¿Y cómo hemos llegado a esta viñeta? Pus gracias a Javier Segura del Pozo, que la incluye en su libro “El efecto dominó” (lectura muy recomendable, por cierto). La viñeta es muy clara y rotunda: la libertad y la independencia, es decir, ser capaces de hablar sin problemas en cualquier momento, implica que muy poca gente va a respaldarte o apoyarte. ¿Libertad implica soledad? Puede ser, pero no tener miedo permite caminar con los valores y la ética a tu lado.

Pues sí, la revolución de 2019 es una mezcla de todas: con valores, sin miedo… Pero con un riesgo claro: el hecho de que te señalen con el dedo, o te claven un puñal en la espalda. En el blog ya lo hemos comentado varias veces, ya que ser un rebelde está muy de moda, pero no es tan sencillo. Como decíamos en un reciente post, a veces hay que elegir entre romper las reglas o que te rompan la cara. ¿Merece la pena? Sin duda… 

Ahora a trabajar duro, que seguro que 2019 será un gran año.

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